La acupuntura es una terapia milenaria de China y llegó a Japón en el siglo VI. Desde entonces, fue practicada y enriquecida, sobre todo, por los acupuntores japoneses ciegos, que encontraron en la acupuntura un modo de vida digno y dieron importancia a la palpación, el uso del tacto para encontrar los meridianos energéticos.
La acupuntura japonesa puede calmar tensiones, aliviar dolencias y abrir los canales de la energía corporal. Una de las claves del tratamiento es liberar las áreas del cuerpo que están demasiado tensas o fortalecer aquellas más débiles. Del mismo modo, la acupuntura japonesa equilibra las funciones de los órganos y mejora la circulación y el estado del ánimo. Así, el tratamiento ayuda a reactivar nuestro propio sistema de bienestar a través del equilibrio del yin y el yang.
En primer lugar, hablamos en detalle de sus molestias y, a continuación, evalúo y atiendo todo el cuerpo para determinar cómo componer la sesión. Partiendo del principio de que el síntoma es el “resultado” y no la “causa” de la dolencia, siempre trato todo el cuerpo para llegar a la raíz que causa ese desequilibrio.



